viernes, 13 de junio de 2008

COMADRES CACHACAS

COMADRES CACHACAS

CON ACENTO DE LAS COSTAS COLOMBIANAS

Un nuevo disco ve la luz en el complejo mercado musical colombiano. La agrupación bogotana Comadre Araña, tras unos pocos, pero largos años de espera, sorprende con un producto nada ortodoxo en el creciente ámbito de la denominada “fusión musical”, abriendo un espacio en la maraña confusa que representa trabajar de manera independiente.

Esta propuesta musical responde en gran medida a las condiciones urbanas contemporáneas dentro del contexto latinoamericano. En el último cuarto de siglo, con mayor impulso desde los años 90, Bogotá ha sido un punto de encuentro de diferentes tradiciones socio-culturales, algunas de implicación global y otras hasta el momento

desarrolladas en vínculo con contextos locales específicos. Entre otras razones, las nuevas condiciones tecnológicas, y en particular la implementación de recursos digitales, permiten una mayor articulación entre expresiones musicales de diversa procedencia, para el surgimiento de novedosas orientaciones estéticas, sin que necesariamente se presente un resultado uniforme.

Lo anterior, sumado al interés en el aprendizaje de músicas tradicionales y una revaloración de manifestaciones culturales ajenas en parte al desarrollo occidental, son factores que inciden en el amplio rango de influjos que se dejan ver en la música de la Comadre. Por tanto, catalogar esta propuesta dentro de un género específico es una tarea imposible. En la música de Comadre Araña confluye de manera preponderante la esencia de las tradiciones generadas en las costas atlántica y pacifica colombianas, interpretada dentro d

el marco que brinda la armonía moderna y una complejidad rítmica que nos transporta desde la invitación al baile de la cumbia, el bullerengue, o el currulao, hasta momentos que apelan a la libertad del jazz, a la fuerza y la vitalidad inherente al rock, sutiles trazos del reggae, del pop e incluso de la ambigüedad minimalista.

Comadre Araña es en principio el título de una juga grande, “la mama de todas las jugas”, en palabras del marimbero José Antonio Torres “Gualajo”, músico procedente de Guapi, un pueblo ribereño en cercanías a la costa pacífica colombiana, donde la juga y el currulao son géneros de primer orden. De allí toma su nombre esta novedosa propuesta colombiana integrada por 10 músicos que, de manera análoga al insecto de la denominación adoptada, entretejen una red musical de amplia envergadura, en la que seguramente

quedarán atrapados bastantes, a juzgar por el resultado musical conseguido hasta el momento, apto para un público heterogéneo que ha seguido su trayectoria.

Para la grabación sus integrantes fueron Juanita Delgado, Adriana Vásquez, Verónica Atehortúa y Urpi Barco en las voces, Edwin Ospina en la guitarra y el tiple, Juan David Castaño en la marimba, Rocío Medina y Andrés Felipe Salazar en los tambores cununos, el tambor alegre y el bombo, y Juan Sebastián Monsalve en la dirección, las programaciones y el bajo.

JOSE FERNANDO PERILLA

Músicas Colombianas

4 comentarios:

نهر الحب dijo...

nice blog

I wish good luck to you
Come to my blog

Anónimo dijo...

¡ ATENDED, IGNOT@ DE MIS DESVELOS !

Tan unicamente en el supuesto de que deseéis vos adiestraros en la utilidad de mi embrollo epistolar, posad el puntero virtual de vueso tocayo roedor por sobre de la inaccidentada superficie del enlace subyacente, ejerced tenue presión contra la porción supralateral zurda de su indolente anatomía y os adentraréis en el universo redactado de PAPASKINEL, fiel enemigo del concepto deidad.¡ Gamberread y atentad en contra de cada uno de los pecados capitales en ordenación aleatoria, rogado os queda, camarada del ingenio !

http://hastalosblogones.blogspot.com

me dijo...

Ciao

LTAMARA dijo...

Saludos a las mujeres de comadre araña
Saludo especial a Veronica Atehortua
Se agotaron las existencias del CD en los puntos de Blockbuster en Bogotá. Alcancé a comprar el ultimo.
Un bellísimo trabajo musical y de presentacion del mismo.
Quisiera continuar la conversacion que iniciamos con Verónica en Transmilenio.