jueves, 7 de mayo de 2009

FESTIVAL DE LA LEYENDA VALLENATA: THE NEW POWER GENERATION

El Rey Checho

La liturgia vallenatera tiene nuevo pontífice. Sergio Luis Rodríguez compañero de fórmula de Peter Manjarrez. Un rey de 23 años con altos bríos. Aclamado por su fanaticada, omnipresente en los medios, vendedor de discos, y portador en su expediente del Grammy Latino.
Pegado del cordón umbilical al festival, tocando desde los 5 años, Sergio Luis Rodríguez se coronó Rey Infantil en el 94 y Rey de Reyes Infantil en el 97. Aleccionado por el Turco Gil se encumbró punta de acordeón. Vulneró los oídos de Clinton en la Casablanca en el 99, y ganó el reciente Grammy Latino con el disco Sólo Clásicos que grabó al lado de Peter Manjarrez y de Emilianito Zuleta. Con técnica poderosa, mucho feeling, y un apabullante son compuesto por él, doblegó jurados y audiencia, que se rindieron y repitieron en sus proclamas el título de la puya “Vuelve Checho”. Checho es el Rey Vallenato. Una figura que se dio a conocer bajo los focos de la movida que se llamó la nueva ola, pero que sigue amarrado a los rumores de viejas voces y a las raíces del árbol que plantaron los juglares. Un acordeonero joven que lidia con tarimas locales e internacionales. Con fans histéricas, con fotógrafos, estudios de grabación, alfombras rojas, grandes shows, y con la tarea de enrumbar a la humanidad. La relampagueante carrera Sergio Luis, da al ícono de Rey el estatus de luminaria, un peldaño más para la ascensión del vallenato.

Vallenato con nuevo poder

El engranaje poderoso del vallenato aumenta su fuerza y con Festival de La Leyenda continua renovando las fachadas, inyectando sangre fresca, y apuntando a bombardear incisivamente audiencias nacionales y de fuera con el género musical más importante en Colombia. Sin dejar de exaltar los eternos héroes vallenateros, en el festival retumbó una nueva generación que aprendió de los cabecillas e invocó las almas más rezadas del vallenato. No se dejó de mencionar a Alejo, , a Colacho, o a Luis Enrique. El sonido de la caja, la guacharaca y el acordeón se esparció por el aire y no hubo que ser veterano ni costeño para hacer vallenato.
El rey de la piqueria fue un niño de 13 años que advirtió a su contrincante: “No me trates suavecito, mira que tengo talento...” la mejor canción inédita quedó en cabeza de un compositor de Quibdó que afirmó “Yo también soy vallenato” y hasta a Daddy Yankee se le escuchó la famosa “Oye bonita cuando me estás mirando.....”

lunes, 27 de abril de 2009

A mover la platica

La montaña vigila la ciudad, cuida a los habitantes, ella más que nadie sabe a qué suena ese asfalto, alerta desde su imponente mirada las ideas de los músicos, cela sus pensamientos, despierta y se acuesta con ellos. Y es justamente allí, en la capital de la montaña, donde proliferan un buen número de inquietos seres por el arte del sonido.

De pie, en el cerro del cacique Nutibara, abro mis oídos al calidoscopio que encuentro en una urbe que se empeña en crecer sin límite alguno. Y así como se expande la ciudad, cada vez es más amplio el abanico musical; porque Medellín tiene ese no sé qué que tanto me atrae, una misteriosa particularidad sin adjetivo, pero con verbos tan sensibles como: “bailar”, “vacilar”, “componer”, “tocar”, “pensar”, “sentir” y “querer”. Es sabroso y profundo, melancólico y alegre, hay tango y rock, arepa y mondongo, y forasteros como el Reggeton, que han logrado violar el oído de los jóvenes, privándolos de disfrutar lo que se cultiva en la tierrita tricolor.

En las salas de ensayo Artefacto, G-95, Jontre, Alejo García, Providencia, EL Colectivo, Green Monkey, Polaroid, Parlantes, De Bruces a Mí, La República o, Puerto Candelaria, siguen nadando contra la corriente, haciendo caso omiso a las tendencias comerciales para embarcarse sin pelos en la lengua en su propia travesía por la Independencia musical.

Hoy, volando por encima de las nubes, observando desde miles de pies de altura un pedacito de la geografía de Locombia y con el rugido del motor de fondo, una robusta canción retumba en mi mente, como un eco que no se va, con la resaca viva de una noche interminable y difícilmente inolvidable. TARTAMUDO de Gordo`s Project logra opacar el ruido y colarse en mi playlist mental. Ellos son un claro ejemplo de las dificultades de ser artista, en términos capitalistas, y de vivir en una ciudad cuyos espacios para el arte son reducidos, mientras las ideas tienen que vivir aprisionadas porque no hay quien les de luz verde para despegar. Algo infortunado, pero aún así nadie baja la guardia, rompen las barreras y cruzan espesas nubes, como las que hacen tambalear este pájaro de acero que me lleva de vuelta a la capital con una inquietud: sobra talento pero falta acción y visión.

Estoy por aterrizar, el piloto ha anunciado la abrochada del cinturón para descender en lo que para muchos es la panacea, la gran metrópoli. Aquí o allá, estamos en las mismas, mientras no haya compromiso, unión y un objetivo claro, nuestros músicos y su arte seguirán siendo intentos en vano. No hay nada mejor que casa, versa el señor Cerati, pero quisiera que esta casa fuera una sola y que en ella hubiese cabida para todos.

Veo por la ventana mi montaña cachaca y entiendo que toda esa cordillera es una sola. A mover la patica, es lo que queda por hacer, mientras un milagro nos salva.

jueves, 8 de enero de 2009

Cielo y tierra pasarán...

Por: José Fernando Perilla

Pasó diciembre con su alegría, con su parranda y su animación, pasaron festivales, fiestas, encuentros, risas y llantos, pasaron campeonatos, pasó América entera, pasaron abuelas, madres, tíos, sobrinas, bastardos, pasaron padres e hijos (y seguirán pasando), pasaron las reinas y sus atrevidas perspectivas socioculturales en relación directa con las potenciales relaciones del humano frente a los retos del entrado siglo en cualquier sentido que se les pueda encontrar, pasaron amores con buenas y malas razones, pasaron verdaderos retos al Egipto antiguo en su asombrosa estructura piramidal y pasó toda el agua que pudo pasar por debajo y por encima, pasó y pasó, hasta que el puente se quebró.

Así queridos, es el momento de hacer promesas. Propósitos, intenciones, proyectos, planes, maquinaciones, debemos tener motivos amigos míos, empresas de cualquier tipo, para seguir adelante, para continuar firmes, como el chivo, porque la vida no se acaba, porque esto sigue, porque como dijeron antes y como dirán mañana, vamos adelante... porque atrás no dejaron nada.

¿Seguimos? Si!!!, ¿Paramos? No!!!

Aquí están entonces, para todos, léase bien, TODOS los lectores de las Músicas Colombianas, estas son las promesas, los que no podrán faltar en su colección...

En orden alfabético, para no causar rencilla en el golpeado medio sonoro de la patria, mucho menos entre los profesionales del arte musical y su público, o con nosotros los escribas y por El Altísimo que lo peor aún sería el bonche entre la comunidad lectora misma.

Así que sin más ni más, los implicados son:

Asdrúbal:
La exitosa banda de jazz-punk-rock-folk-free-wow-punch-bam-pin-pum-gozadera, que “con su música nos muestra la esquizofrenia del medio urbano” comprendido entre la Candelaria y la calle 106 con av. Suba de la ciudad de Bogotá, tiene 2 discos: “La revuelta”, ejemplar publicado en 2004 del cual, para envidia de muchos, muy pocos conservamos copias aún plastificadas; y “Habichuela”, del 2006, que todavía se consigue por ahí.
Ahora están preparando una nueva placa, parece que doble, con obras bien bien bien marcianas, de las que poco suenan en el planeta tierra. Veremos.

Aterciopelados:
Bueno. Este disco ya salió en realidad. Se llama “Río”, lleva consigo el sello “Nacional”, ha sonado en la Radio Nacional de Colombia y eso, me perdonan, ya es mucho decir. Así que no digo más. Solo que para 2009 ya podrá conseguirse en las tiendas locales. Veremos.


Bolae’ fuego:
Aquí estuvieron, en los estudios de Radio Nacional, con productor a bordo “y que tal”. Resulta que, hasta donde tengo noticia, en la historia de la música en Colombia, este es el único cuarteto de batería, trompeta, trombón y contrabajo que ha logrado levantar patrocinador con acento extranjero. (Algo así como cuando Garay se inventó la categoría de “único álbum doble de folclor” en los 10 discos del año de la revista Semana, cuyo primer puesto fue atribuido, por supuesto, a María Mulata).
Bueno la visita de Bolae’ fuego fue como en septiembre-mes-del-jazz en 2008. Hasta el sol de hoy, (hoy día en que escribo el blog, no?) hasta este sol, digo, no hemos visto el disco y esto a pesar de los múltiples anuncios de su lanzamiento. Pero ojo, porque no lo hemos visto, pero si lo hemos escuchado y este cuarteto es tremenda aplanadora. Veremos.

Choc Quib Town:
Famosos famosos... y pensar que cuando tocaron (y ganaron) en Hip Hop al Parque por allá en el 2005 ó 2006, la gente como que no lo podía pronunciar muy bien. Claro, se dieron cuenta y ahora en los conciertos ellos dicen: “ChocQuib”, y nosotros decimos: “Town”, y ellos dicen: “ChocQuib”, y nosotros decimos: “Town”, ellos dicen: “ChocQuib”, y nosotros decimos: “Town”, they say: “Chocquib”, we say: “Town”. ¿Todos listos? Say entonces: !Choc Quib Town!.

Con todo y esto, el día del lanzamiento de “Oro”, su tercer disco, los patrocinadores, me imagino que sin mucha conciencia de lo que estaba pasando, escribieron mal el nombre en el cartel. Coño. Pero no importa, eso también se lo lleva el aguacero. Lo que importa es que de nuevo tendremos música, porque con nuevo bajista y nuevo guitarrista esta gente sigue trabajando, ahí si de veras, como negros. Choc Quib Town produce demasiado. Veremos.

Curupira:
Para los que no lo saben, Curupira es como una especie de ser sobrenatural del Amazonas, que tiene un pie de para adelante y el otro de para atrás. Por eso algunos visitantes incautos se pierden en la selva siguiendo un camino infructuoso de huellas sin razón.

Hay quienes piensan que con el grupo bogotano sucede algo parecido, como que a ratos no se sabe si van para adelante o en directo hacia el estanco. Pero no señores, Curupira sigue vivo y como muestra, taratatán tan tan: dos promesas. La primera es que ya está en el horno un compilado con lo mejor de sus canciones a lo largo de tres discos: Curupira, Puya que te coge y El Fruto. Pilas, esta joya viene con temas nuevos.

La otra promesa es que esto solo es el preámbulo para un disco totalmente nuevo. Si señores, nuevecito. Con exitosos como “El circo del Fracaso”, “Décima con 19” o la tan esperada canción dedicada al infortunio policivo del suscrito, “La varilla de Perilla”. Veremos.

La Revuelta:
Hasta el año 2007 el “Petronio Álvarez” (Festival de Música del Pacífico) se celebró en el auditorio al aire libre “Los Cristales” de Cali. Una de las cosas que hacían de este lugar un espacio profundamente molesto y encantador a la vez, era el aproximadamente medio metro cuadrado para gozar a montón con el que contaba cada ser humano, independientemente de su edad, sexo, raza, religión, genio, peso, estatura o estado de conciencia. Bueno, desde un cuadrito de esos, como un ladrillo más en la pared de gente que pudo sentirse rugir en cada edición del “Petronio”, pude ver a La Revuelta.

Y no porque fueran bogotanos, al igual que yo, terminé brincando y bailando como loco. Y digo que no fue por eso, porque igual que yo lo hizo la gente de Cali, la de Buenaventura, la de Guapi, la del Choco y en general todos los que quedamos como rotos, digamos, cuando no ganaron los blanquitos. No pasó nada, igual para eso están los aguaceros.

Lo que importa es lo que pasará. Y eso consiste en que La Revuelta prometió disco con sus éxitos del Petronio. Ojo, entre otras: “El puente del Piñal”, con la voz de Ailín Calderón; “Callestano Reloaded”, con Isabasia; y para rematar, como lo hicieron aquella noche poderosa, “A comer cangrejo” con el embrujo de Veronica Atehortúa. Veremos.

Sóyame la Marimba:
Bueno ya que estamos de marimba, pues valga mencionar una vez más que esta agrupación acaba de ganar el primer puesto de la modalidad libre dentro del marco del “Primer Festival de Marimba”, desarrollado en Cali el pasado mes de diciembre. El disco estará listo, según me contaron, para finales de enero. Conjunto de marimba tradicional, con inclusión de algunos instrumentos que llaman “foráneos”, o sea de eso que no se veía antes, pero que ahora abunda.

Solo una vez he visto a esta gente. Fue en la serie de conciertos que tristemente el teatro Arlequín de Bogotá ya no hace. Dedicaban un espacio de los sábados a nuevas bandas, en su mayoría proyectos universitarios. Se interrumpió cuando alquilaron el espacio para la extensa temporada de “La tiendita del horror”. Que pesar. Pero bueno, un aguacero más que se lleve esos tristes recuerdos, no pasa nada, solo que de aguacero en aguacero... pues ya sabemos que es lo que pasa.

Yo salí muy contento de ese concierto. Muy contento. Además ese día le abrieron a Gualajo cuando tocó con otro rey marimbero, el grande Papá Roncón, de Esmeraldas, Ecuador. Fue tremendo. Por cierto, el marimbero de Sóyame es el manager de Gualajo. Vea usted, si no es por un lado, es por el otro. Veremos.

Water Resist
Y ya que estamos tan mojados, pues que mejor que concluir esta entrega con los Water Resist.

Este es un proyecto que entró en la programación de Radio Nacional de Colombia vía “Demo Estéreo”, ese espacio de los domingos a las 3 p.m. dedicado a publicaciones de poca circulación, generalizando bastante el criterio.

Un disquito cuya presentación parecía como pegada con sustancias mucosas. Una hojita fotocopiada ahí, donde mencionaban los integrantes y otros datos habituales de la industria. Nada raro. Lo poco habitual en ese sentido era la invitación a “piratiarlo”. Pilas, la sorpresa fueron los treinta y pucho de minutos musicales. Unas semanitas de por medio y “Loop Mantra” escalaba posiciones en el “Top 10” de Músicas Colombianas. Tremendo disco. Ahora le damos con “400 años después”, otra muy buena canción.

En esa etapa el grupo fue liderado por Andrés Correa, el mismo que trabajó junto a Pala en otro reconocido proyecto de esta Radio, “Socios Ociosos” y que además cuenta con buenos discos en su haber. La cosa es que el grupo sigue pero ahora, como un ente amorfo, la cabeza es otra. Ahora van a grabar las canciones de otro integrante y prometieron ofrecer resultados en 2009. Veremos.

Bueno hasta aquí por el momento, pero faltan mas promesas. Aquí una lista:

1. Gallo - Flórez Dúo (Ricardo Gallo al piano y al lado de Alejandro Flórez en el tiple y la bandola)

2. Gordo’s Proyect (De Medellín, Neo chucu chucu)

3. Lulacruza (De la onda neo-pachamámica, gran inspiración espiritual)

4. Mojarra Eléctrica (tercer disco de una banda que lleva consigo la responsabilidad de haber surgido con el uso indiscriminado del confuso termino “Fusión”)

5. Nawal (Reggae bogotano de lo más reconocido, con Sargento García a bordo)

6. Parlantes (Desde Medellín, algo de pop pero creativo)

7. Pársec Trío (Jazz Power Trío Melodioso)

8. Velandia y la Tigra (De esta feroz agrupación si mejor no digo nada hasta la próxima entrega. O mejor, que lo diga Luis Daniel Vega, que le tocaba a él esta vez pero no quiso escribir nada. Es más, que reseñe él estas 8 promesas que me faltan. Yo ya me cansé. Por su atención muchas gracias y hasta la próxima).

PD: Hasta el momento van 16. Seguro faltan, complete usted la lista, no sea tímido. Eso si, con reseña.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Mi Selección Colombia

Por: Luisa Piñeros

A puertas de darle otra vuelta al calendario y cerrando un movido año para la música en Colombia, propongo darle una perspectiva futbolera y más deportiva a un tema aparentemente serio, como lo es la música de nuestro país.

Un partido de fútbol es de 90 minutos, las reglas las conocemos, o al menos las básicas. Once personajes se disputan el honor, el orgullo y la gloria detrás de la esférica. El que gana es el que goza. Por eso, mi selección es de amigos sin rivales.
Caso hipotético: si tuviéramos que enviar una nomina de músicos para que nos representen en el exterior, enviaría al siguiente equipo, la primera selección mixta:

Director Técnico: Álvaro José “El Joe “ Arroyo.

Arquero: Tostao ( Choc QuibTown)

Defensa central: Alfredo Gutiérrez y Andrea Echeverri (Aterciopelados)

Defensa lateral: Toto La Momposina y Victoria Sur

Volante de creación: Jorge Veloza y José Antonio Torres “Gualajo”

Volante recuperación: Carlos Vives y Simón Mejía (Bomba Estéreo)

Delanteros: Jacobo Vélez (Mojarra Eléctrica)y Juanes

Entre el fútbol y la música se teje un importante puente. La diferencia es que en esta imaginaria selección los goles los meten todos estos talentosos músicos que orgullosamente nacieron en esta patria de pirámides, escándalos, inviernos y fiesta.

¿Cuál sería su selección ideal para el 2009?

A mover la patica con la Radio Nacional de Colombia

jueves, 16 de octubre de 2008

Folklore urbano: ¿Contradicción inherente?

Por: JOSÉ FERNANDO PERILLA

El constante flujo de informaciones, percepciones, experiencias, saberes y aprendizajes, intensificado de manera vehemente en los últimos 40 años, ha traído consigo nuevos retos en la forma como se observan y definen fenómenos socio-culturales contemporáneos. La música en particular, sujeta, por la elaboración de su historia desde la perspectiva moderna occidental, a conceptos específicos y categorías clasificatorias estáticas, hoy se nos presenta como un conjunto creciente de expresiones particulares, que se resiste a la pretensión del bautismo clasificatorio, y en cierta medida generalizante.

Términos como “Fusión”, “Nuevas músicas colombianas”, “Nuevas músicas nacionales”, o “Folklore urbano”, han alcanzado relativa aceptación para definir la forma en que se desempeñan un amplio número de músicos interesados en las posibilidades sonoras que resultan de la conjunción de diversas tradiciones, algunas en vínculo directo con el territorio colombiano. No obstante, una revisión de lo que aquellos implican, resulta en inquietantes contradicciones y sobre todo en una evaluación pertinente sobre la manera como definimos nuestro entorno cultural (1). Nos detendremos aquí en la ambigüedad que se crea al vincular el entorno urbano, con la concepción folklórica.

En su texto “Hacia el Estudio Musicológico de la Música Popular Latinoamericana”(2), Juan Pablo González Rodríguez toma parte de los cuestionamientos sobre el devenir cultural latinoamericano planteados desde diferentes disciplinas en la segunda mitad del siglo XX: “En un intento por abrir la academia a la bullente vida de la cultura popular en América, propongo que la Musicología se haga cargo del estudio de la Música Popular Latinoamericana”(3).

Su propósito lo lleva a realizar una clasificación de “los géneros de la música popular latinoamericana”, tomando como punto de partida “procesos socio culturales desarrollados acá desde finales del siglo XIX hasta nuestros días” (4). El primero de los géneros propuestos responde a la “Folklorización de la Música Popular”:


“Existe un conjunto de especies, como el tango, el vals, el bolero, el samba-urbana y el choro que, surgidas o adoptadas en las áreas urbanas durante la segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, mantienen su vigencia popular hasta hoy imponiendo su presencia en los medios de comunicación masiva.

El origen urbano de estas especies se puede observar en sus requerimientos instrumentales, en el contenido de sus letras o en las coreografías de sus bailes, más elaboradas y sensuales que las de las áreas rurales. A diferencia de otras especies de origen urbano, estas han pasado a constituir un patrimonio cultural comunitario para el pueblo latinoamericano, el cual se identifica y cohesiona en torno a ellas, otorgándoles una ‘calidad folklórica’.

La folklorización de la música popular urbana ilustra la existencia de un ‘folklore urbano’ que ha producido un repertorio musical permanente en el tiempo o ‘clásico’, y que mantiene vigentes especies de cerca de un siglo de antigüedad. Ellas permiten nuevas creaciones e interpretaciones y sirven de base para procesos de fusión”(5).


Sorprende el lenguaje utilizado por el autor, si tenemos en cuenta que el texto fue escrito en el año 1986. Términos como “Especie” se relacionan con el pensamiento clasificatorio propio de las ciencias naturales, fundamentado en el racionalismo del siglo XVIII, sobre el cual se basaron las primeras orientaciones metodológicas de la musicología. Durante la primera mitad del siglo XX sin embargo, el “rigor científico”, representado en la búsqueda de una única verdad fruto de la razón moderna, dio paso a una concepción disciplinaria de la Musicología, y posteriormente de la Etnomusicología, en la que “no se posee ese incuestionable grado de exactitud atribuido a las ciencias naturales”(6).

En reacción a aquella pretensión de la razón universal, en el siglo XIX se intensificaron posiciones fundamentales para el sentir romántico. “En 1846 el término ‘folklore’ fue creado por William John Thoms, anticuario de profesión. Ante el surgimiento de la racionalidad política, de la innovación como valor estético y del progreso como valor político y científico, el folklore es visto como un vínculo positivo con el pasado, vinculo que remite a un mundo en vía de extinción ante los avances desbordados del progreso”(7) .

Esta tendencia sin embargo, terminó por suprimir el sentido histórico de expresiones ajenas al enfoque racional, atribuyéndole al folklore una pureza inherente que trajo entre otras consecuencias, la “abstracción conservadurista de la identidad como algo que reside mas en un objeto o en una expresión artística, que en los usos que las personas hacen de las expresiones culturales”(8).

Amplios compendios de “folklore nacional” son el resultado de orientaciones metodológicas que se mantuvieron vigentes hasta los años 60 y 70, fundamentadas en una concepción “esencialista” donde, por ejemplo, para el caso de estudios antropológicos realizados en los años 20 y 30, “cada comunidad o grupo indígena tenia su identidad cultural, la cual existía porque sí, y no porque se diera dentro de una relación dinámica de intercambio”(9).

El Folklore es visto entonces como algo único e inmutable, ligado a un grupo ajeno al contexto urbano y a la modernización que, eventualmente, contamina y destruye su pureza. Ese carácter de quietud y conservación, similar al de la concepción clásica de un museo, es fundamento para que Juan Pablo González afirme la existencia de un “folklore urbano” en un repertorio musical “permanente en el tiempo”, con el referente de que este ha durado “cerca de un siglo”.

Esta condición sin embargo, no suprime lo contradictorio que resulta conciliar la “estabilidad” folklórica con la esencia comunicacional y de intercambio propia del medio urbano en el siglo XX. “Las ideas de un pretendido continuo Folk-urbano hoy son prácticamente insostenibles, en cuanto niegan la posibilidad de conservar tradiciones a medida que se avanza en la modernización hacia las urbes. Esta modernización era vista como homogénea, cuando en la actualidad no se puede desconocer la enorme heterogeneidad que la caracteriza y que se revela en la complejidad y estratificación de las ciudades –especialmente en las preindustriales- donde hay grandes núcleos de preservación y funcionamiento de tradiciones rurales.”(10).

La preservación y funcionamiento citados, se fundamentan precisamente en la capacidad de asimilar el cambio producido por un nuevo contexto. Al analizar el uso que recientemente se le da al término Folklore en vínculo con lo urbano, se manifiesta entonces una nueva significación en la que el folklore se enviste de una noción dinámica, contraria a su concepción original. Es decir, folklore se asimila a la manera como Morales Gómez concibe el concepto “Tradición” cuando afirma: “La tradición no está únicamente referida al pasado [como el folklore en su acepción original]: puede ser analizada además como la fuente de muchas sociedades para entender el porvenir. Así, se enlaza con las concepciones temporales, que son muy diversas y, por tanto, no coinciden con la nuestra, en la cual prima la linealidad de hechos consecutivos”(11).

¿Será correcto entonces continuar con el uso del término “Folklore” y asumir que precisamente, como la música que quiere designar cuando se encuentra acompañado del adjetivo “Urbano”, esta sometido a un constante cambio en su contenido y significado, o por el contrario, debemos revisar en detalle el contexto en que surgió la palabra, su intención original, y darnos cuenta que las orientaciones creativas contemporáneas se encaminan en una dirección contraria?

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PIES DE PÁGINA:


(1). Ver también “Músicas en el anonimato: la búsqueda de un sentido esencial” en Papel Salmón Edición 725 Diario LA PATRIA. Manizales Septiembre 10 de 2006.
(2). GONZALES RODRIGUEZ Juan Pablo, “Hacia el Estudio Musicológico de la Música Popular Latinoamericana”,en Revista Musical Chilena, 1986, XL, 165, pp 59-84
(3). RODRIGUEZ GONZÁLEZ Juan Pablo, op.cit. p 59
(4). Ibid. p. 60
(5). Ibid. p. 61
(6). HARAP Louis. “On the nature of musicology”. En The MusicalQuartely, Vol. 23, No. 1 Enero 1937, pp 18-25
(7). OCHOA Ana María, op. Cit. pp. 92
(8). Ibid. pp 93
(9).WADE Peter “Identidad”. En Palabras para desarmar. Una mirada crítica al vocabulario del reconocimiento cultura. Ministerio de Cultura – Instituto Colombiano de Antropología e Historia. Abril 2002. pp. 260
(10).MORALES GÓMEZ Jorge. “Tradición, usos y costumbres”. En Palabras para desarmar. Una mirada crítica al vocabulario del reconocimiento cultura. Ministerio de Cultura – Instituto Colombiano de Antropología e Historia. Abril 2002. pp. 396
(11).Op.Cit. pp 397

martes, 16 de septiembre de 2008

RADIO A LA COLOMBIANA

Por: Luisa Piñeros

Dando tumbos por el dial, en la mitad de la onda hertziana, Bogotá tiene un número único: 95.9. En frecuencia modulada desde hace once meses anónimos amigos de la radio, comenzaron a notar que algo misterioso y casi mágico sonaba. Colombia en la radio, Colombia y su música. Libre de cualquier patriotismo banal, toparse con la Radio Nacional en cualquier rincón de este país, es una suerte inexplicable. He tenido la experiencia de viajar por carretera y acompañarme por la RN, he estado en la Guajira escuchando la RN, he pisciniado en Girardot con la RN y cada día estoy más convencida de la increíble labor que en equipo está realizando al darles vida y voz a nuestros músicos y artistas. Gracias a ellos es que puedo tener una dimensión más amplia y abierta de esta geografía tan gocetas, disciplinada y creativa.

Sólo repare en la oferta musical que otras estaciones ofrece, obviamente guardando las proporciones y el espíritu que nos diferencia; vuélvase estadista y ponga en porcentajes cuántos grupos o artistas nacionales programan sin ningún tipo de compromiso u obligación. Investigue si Comadre Araña, Banda La República, Alfonso Córdoba, Carmelo Torres, Lucía Pulido, Cimarrón, Pala, Parlantes, Lucas Saboya, Juan Sebastian Monsalve, Velosa y Los Carrangueros, Ricardo Gallo, Asdrúbal, Herencia, Los Gaiteros, Puerto Candelaria, La niña Emilia, Bomba Estéreo, Plan C, Azul Trabuco, Andrés Landero, Son del tuno, Creole, y un sin fin más, suenan a la par como lo hacemos día a día en RN.

Si me lo permiten, hablaré más humanamente para dejar en claro mi amor profundo y mi respeto invaluable por la música, en especial la que le compete a este trajinado país. Hace un par de meses lo dije “La Música nos salvará”. Así que déjenos entrar en sus oídos, tocar sus corazones, transformar sus pensamiento y hacerlos parte de este viaje sonoro por Colombia, que va al pasado para recordarnos quiénes fuimos y a la velocidad del sonido vuelve al presente con todas sus novedades, con todo su esplendor.

Somos una radio moderna con un repertorio único y con los protagonistas musicales del momento. Nada de farándula, puro talento y entrega. Eso somos. A mover la patica con la Radio Nacional.

Músicas Colombianas Lunes a viernes 10 a.m a 2p.m
Top 10 – domingos 12 del día.

domingo, 10 de agosto de 2008

Me gusta el Top 10

Por: Luisa Piñeros


Me vuelvo una oyente más de la Radio Nacional cuando escucho el Top 10. Los domingos al medio día estoy frente al radio esperando descubrir a qué suena Colombia por estos días.

En 60 minutos logro recorrer los cuatro puntos cardinales de mi geografía sonora, pasando con total libertad de un Bullerengue con la fuerza de su tambora y el ímpetu de sus Cantaoras, a un pasivo pero contundente bambuco. Y así sucesivamente ir escuchando propuestas muy, muy novedosas que solo ofrece la Radio Nacional y que se sintetizan en un conteo musical. Azul Trabuco, Andrés Correa, Mónica Giraldo, Lucas Saboya, Alfonso Córdoba , Banda la República, Comadre Araña, Dúo Barrockofilo, Ana Veydó, Campo y Sabor , Chocquibtown, Grupo Orilla, Los Gaiteros de San Jacinto, Poper, Vietato, Artefacto, La 33, Común Tres, Carlos Vives; todos ellos y muchos más son los protagonistas de este espacio que ofrece una oferta musical única en la radio colombiana. Un conteo de música colombiana, exclusivamente de grupos, bandas y artistas colombianos... muy colombianos, por fin tenemos un lugar donde aterrizar tanto ingenio musical, hay una radio que le apuesta a los suyo libre todo patriotismo. Me gusta el Top 10, así de simple.

Cada domingo, a las doce del día, mientras las ollas se van montando en los fogones, adobe sus ingredientes con el más selecto repertorio colombiano. Sazone su comida con el picante de la salsa bogotana, aromatice con un buen bambuco , póngale la sal de la carranga, ajos de chirimía, yuca con sabor a vallenato, tomates picados para darle sabor al pop, aguacate y papas saladas para un pajarillo llanero.... puede verter más y más ingredientes, así como canciones. Revuelva sin afán alguno, póngalo en sus oídos, sírvalo en las cantidades que guste, y saboree el sonido de Colombia.

A mover la patica y gracias por escuchar

Lp